Paula renegaba de la Quilmes, a JB le gustaba aunque ya hubiese pasado a manos cariocas; no se sabía quien estaba más nervioso, si ella, o él y su inexperiencia con “los encuentros”, más cuando habían esperado tanto ese viaje para conocerse, Paula tuvo primero la oportunidad y desde su querida Boca se decidió por conocer a Juan Beat y su tan mencionado centro lleno de cantinas que no cambiaba mucho de donde Paula solía beber.
-----Te defraudare, siempre defraudo cuando beso dicen que soy poco sexy y demasiado profunda, una oda a la defraudación. Me pudren con eso de ¡profunda!
-----Jaaaa, la verdad es que no se ni conquistar a una mujer, estas a salvo
------Menos mal, eso es lo interesante, la conquista aburre, prefiero unas cervezas y un buen diálogo, y prometo defraudarte, no ser como Ayesha
------Ayesha no tiene nada que ver
-------Soy linda y encima leo
------Jaaaaaaaaaaaa, si claro “sos linda” y lees, así que me enamoraré de ti
-------Me parece bien, pero tu me patearas el culo, nada peor que un escritor enamorado de una lectora… ¡me encanta! Además me dejarás por esa mujer
-------No te voy a dejar por nadie, no hay nadie
-------Dímelo otra vez
-------¡No hay nadie, no te puedo dejar por nadie!
Paula lo miró sobre el sofá, aventó aún llena la lata de Quilmes, se acercó a JB y lo besó… Solo se quisieron unos minutos y la cerveza había terminado escurriendo de sus bocas y dejando manchas en la alfombra.. ------El mundo es tonto, demasiado MSN, demasiada plática y demasiada nada ----- dijo en voz baja Paula.
Juan seguía bebiendo y hablaba de “otra”. A Paula ya no le importaba, solo era un juego; la "otra" era Mariana Rosello, un argentina compañera en la universidad, de la cual JB había estado enamorado y aunque él le hacía tareas y exámenes, Mariana Rosello nunca lo tomó en serio. -----Yo se porque nunca estuvo contigo, esa Rosello pensó que tú nunca la amarías, había ya demasiado Parker en tu oxidadísimos huesos, quizás también ya un poco de Ayesha…. ------- interrumpió Paula

Paula que solo sabía de palabras y escribir, lo vio tan extraño sentado en el sillón, con los pantalones hasta los tobillos, con los ojos cerrados y dando sorbos a esa Quilmes fría que ya comenzaba a odiar, -----Detente… detente… -----le dijo Juan Beat. Se levantó dejando los pantalones en los tobillos, caminó hasta una mesita y tomó el móvil, escribió en un mensaje de texto “Aye… te extraño”. Paula se recostó en el sillón, y Juan que nos sabía nada de poesía ni de escribir, acercó su lengua al clítoris, ----esto si es paz---- gritó ella, lo “amó” durante esos minutos, sintió la lengua de él como cualquier orgasmo redentor, la felicidad era eso. Paula, lo amó un rato, por las letras, por el amor a otra, por la cerveza derramada. Por fin Paula gritó… miró a Juan y le dijo -----Oye tenes que escribir, sobre la Rosello, sobre mis senos a los que no llegaste, sobre lo mucho que odio a Ayesha----.
Horas más tarde, Paula dormía tranquilamente, lo había conseguido, si, ella quería solo un relato de Juan Beat… ser un relato de él